Ensayo: El Dardo En La Palabra.
Autor:
Fernando Lázaro Carreter.
El dardo en la palabra es una obra que recopila una serie de artículos publicados en prensa por el ilustre Fernando Lázaro Carreter desde 1975 hasta 1996. El libro no pretende ser un toque de atención a los periodistas para que cuiden su expresión oral y escrita, por el contrario se trata de una dura reprimenda que denuncia la vagancia, la ignorancia y los vicios lingüísticos de un colectivo profesional que posee una inmensa responsabilidad en la cohesión del español.
Muchos pueden tildarme de apocalíptico, sin
embargo, mido mucho mis palabras mientras escribo este artículo, y explico la
razón. Hasta hace relativamente poco tiempo, se comentó que, al igual que el
latín se había desintegrado en las diferentes lenguas romances, el castellano
podría correr la misma suerte llegando un punto en el que no nos entendiéramos,
por ejemplo, españoles y chilenos. Hoy en día, tal temor parece desterrado de
nuestras mentes por varias razones.
La primera es la total participación de las reales
academias de la lengua en la elaboración de documentos conjuntos, tal es el
caso de la valiosísima Ortografía, obra que fija la norma para todo
el mundo hispánico. Una de las muchísimas causas (enumerarlas aquí no tendría
sentido, pues no creo que al lector le interese tal desglose) de la
desaparición, o mejor dicho, de la evolución del latín en las lenguas romances,
fue el analfabetismo de la sociedad y la falta de una norma que mantuviese a la
lengua unida. Algunos pueden pensar que imponer una norma puede resultar un
propósito totalizador por parte de los académicos y preferir las alocadas
soluciones propuestas sobre la eliminación de la ortografía por todo un premio
Nobel de Literatura, como es Gabriel García Márquez, en el congreso de la
lengua en Zacatecas. Sin una ortografía que normalice y fije el idioma, pronto
las variedades fonéticas y de léxico, que ahora suponen una variedad
lingüística más de las diferentes regiones en las que se habla español, harían
evolucionar el lenguaje de forma caótica en un territorio tan extenso como es
el que abarca el idioma español desintegrándolo al igual que pasó con el latín.
La segunda de mis razones se basa en que, en la
actual sociedad de la información, en la denominada, aldea global, se aprecia
una clarísima voluntad de entendimiento a ambas orillas del océano Atlántico,
es más, en América, los hispanohablantes tienen mayor conciencia lingüística
que los propios españoles. Los medios de comunicación contribuyen de forma
importantísima a que el idioma se mantenga (con variantes idiomáticas
incluidas) cohesionado y el hispanohablante tenga una idea de unidad
lingüística mucho más formada de la que pudiera tener un galo o un bretón en
plena desintegración de la lengua latina.
De las muchísimas e interesantísimas conclusiones
que se pueden extraer tras leer este fabuloso libro destaca, quizá por encima
de todas, la grandísima pobreza léxico-gramatical de redactores, periodistas y
otros colectivos. El dardo en la palabra es una reprimenda en
toda regla. Me gustaría decir que el esfuerzo del insigne Lázaro Carreter no ha
caído en saco roto, pero lo cierto es que el panorama sigue igual. Día a día,
comprobamos cómo la mortandad lingüística campa a sus anchas por periódicos y
revistas; no digamos ya en radio y televisión y olvidémonos de internet, pues
es en la red donde se ven las mayores aberraciones lingüísticas.
En fin, el tema daría para varios cientos de
páginas, pues tanto la obra como su significación son amplísimas, pero mejor
que leer el presente artículo es acercarse a esta valiosísima obra y tomar
buena nota de lo que allí se cuenta.
Cuento:
Escrito en la piel
La llovizna persistía desde la madrugada. Soledad
despertó tan pronto el reloj sonó, como todos los días…las siete en punto. ¡Que
pesadilla! Durante unos minutos se quedó pensativa. Tenía recuerdos de lo que
había soñado, las imágenes pasaban ante su mirada, veía un automóvil dar varias
vueltas y luego incendiarse, quedando una persona atrapada en su interior.
Y así, como quien no quiere desprenderse de un
sueño, ella se metió debajo del agua de la ducha, sabía que debía
apurarse…algunos sorbos de café y rápidamente estaba en la calle rumbo a la
editorial del diario, donde trabajaba desde hacía cinco años. Las noticias
corrían rápido, cada minuto era crucial, una manifestación, algo de política,
de aquí y de allá. También le tocaba hacer reportajes a veces sus notas eran
tristes y no tan gratas como hubiese deseado.
Su compañero había enfermado y tenía que cubrirlo,
mientras ella se dirigía rumbo al aeropuerto para entrevistar a un funcionario,
consultó la hora, las 9,30 se dio cuenta que se le hacía tarde, el avión
llegaba en ese momento…de pronto un perro se cruza en el camino, Soledad
aprieta los frenos bruscamente, no se da cuenta que la velocidad era excesiva
ni que el asfalto tenía agua y hielo, el auto da varias vueltas y finalmente se
estrella contra un árbol para terminar incendiado.
Meses más tarde ella despierta en una fría sala de
hospital. No recuerda cómo llegó, su memoria está lenta, su rostro y sus brazos
arañados y quemados forman extraños dibujos. Ella…había amanecido con un
escrito en la piel que permanecerá en su vida por el resto de los días.
-Yo no te voy a prometer vida eterna.
-No te voy a bajar las estrellas del cielo.
-Voy hacer que descubras como soy realmente.
-Voy hacer que desees caminar de mi mano.
-Voy hacer que tus ojos brillen al verme.
-Voy a intentar hacerte feliz cada día.
-Quiero ser tu consuelo.
-Ser al que le cuentes todos tus secretos.
-No te voy a dar promesas falsas.
-Por que aprendí que el amor en palabras no tiene el mismo sentido.
-Quiero verte &" que digas eres lo que necesito.
Aporte enviado por Iván Méndez Guerra
Está bien el ensayo, tiene introduccion, desarollo y conclusión
ResponderEliminarEl cuento está bien redactado
Y el poema está bien pero le faltó rima
-Valeria Fernanda Tapia Olivera