sábado, 18 de febrero de 2017

Cuento:

Es sábado por la mañana, definitivamente no es un día muy prometedor a decir verdad, el acostumbra a quedarse conmigo hasta que tiene hambre o cree encontrar "el sentido de su vida".
Ya casi es mediodía, decide ir a calentar algo para comer, como siempre a lado de mi, ambos en el piso con el sonido leve de cualquier canción de moda.
Son poco más de las seis de la tarde, solíamos ver el atardecer juntos a través de la ventana, pero todo ha cambiado tanto... alguien más llego y con el la vida nocturna, solitaria, fría y alcoholizada vida.
He podido sobrevivir a sus treinta minutos de lagrimas y sollozos, en completo silencio, sólo reconfortándose de mi simple compañía.
Escucho pasos en la entrada y la puerta siendo azotada, ruidos extraños a través del lobby y de repente las sombras se hacen presentes en la habitación, ¡nuestra habitación!
Todas las noches tengo la esperanza de que llegará a dormir conmigo antes de la medianoche. Son casi las once de la noche así que hoy no es la excepción.
Dos cuerpos se mueven frente a mí, uno al compás del otro, van despojándose de sus ropas hasta quedar completamente desnudos. Sus manos y labios recorren descaradamente el cuerpo ajeno. El camino hacía mi se vuelve tormentoso y su peso sobre mí una agonía. Dejo que sus suspiros se lleven mis locas ideas de que algún día volvería a ser sólo mío porque bueno... la gente normal no suele enamorarse de sus muebles, mucho menos de su cama.

Poema:

Me he puesto a pensar en ti, has estado en mis libretas, en mis fotos e incluso a la hora de dormir, has estado en mis noches, en mis labios y hasta cuando quiero huir, te he pertenecido algunas veces, realmente sólo mil. Si... me he puesto a pensar en ti porque es lo único que me queda al no tenerte aquí.

Hecho por Jesica Triujeque Ibarra

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