domingo, 19 de febrero de 2017

Un cuento para dormir

En el centro de la gran ciudad dentro de un departamento una señora de edad ya avanzada le hablaba de manera cariñosa y dulce a dos pequeños acostados cada uno en su cama, en la primera una niña de largo cabello rizado con un par de ojos tan oscuros que te hacían imaginar ver el fondo de un pozo sin fin, en la segunda un niño también de cabellera rizada unos años menor y  de ojos almendrados. Cada uno con las cobijas hasta el cuello repetían una y otra vez "cuento, cuento" haciendo sonreír a su abuela quien se sentía mas que alagada por que cada noche sus nietos pidieran una historia mas.
   — Ya se, ya se pero un cuento corto y se van a dormir — dijo tomando asiento con su mecedora entre las dos camas para poderlos ver bien a ambos.
   — Pero que sea de amor, princesas y fuertes caballeros — hablo el chico con emoción
   — No — replico la niña — de princesas no George siempre el lo mismo, que sea de super héroes que salven el día.
   — No, tu escogiste anoche, me toca a mi Annabeth 
La señora estiro sus brazos tocando un pedazo de la cama de cada uno para calmarlos y tranquilamente dijo.
    — Tiene razón Annie, esta noche es el turno de George  — callo un momento pensando en lo que diría a continuación — veamos . . . doncellas, caballeros, el amor. . . Lo tengo — y antes de empezar con su historia apago la luz principal dejando que únicamente el tenue brillo de la luz de noche los alumbrara.
   Hace mucho tiempo en un lejano reino se  acostumbra a realizar cada otoño un baile para celebrar el termino de las cosechas agradeciendo a la tierra por ellas. Por una noche todos estaba invitados al castillo para celebrar y disfrutar de manjares preparados personalmente por la familia real como símbolo de gratitud y amistad a su pueblo.
En uno de aquellos bailes cuando la primogénita del rey aun era un niña y mientras se divertía con los otros niños encontró a alguien que especialmente llamo su atención, un niño algo mayor y que mientras jugaban le conto de su familia, su padre un granjero honesto y muy capaz y su madre una confesionista bastante popular entre las personas quienes le encargaban sus mejores trajes para ocasiones únicas como esa noche. El niño sin saber con quien estaba y sorprendiéndose por el  poco conocimiento de la niña sobre los trabajos mas comunes que pudieran existir se decidió a contarle un poco mas de el, le contaría sobre su sueño.
  - Cuando crezca - exclamo tomado una espada imaginaria y empuñándola a lo alto - seré parte de la guardia real protegeré a la princesa de cualquier malvado dragón que se la quiera robar, como un caballero en los cuentos de hadas.
Aquellas palabras con toda la inocencia posible cautivaron el corazón de la pequeña. 
Cuando era ya muy noche y los padres del niño decidieron que era hora de irse a casa la princesa esperanzada le propuso verse de nuevo en la siguiente cosecha, así prometieron encontrarse el mismo día, en el mismo lugar cada año para jugar juntos una vez mas.
 La promesa que ambos habían jurado mantener le dio a la princesa su primer gran amor. . . pero claro, no todo puede ser color de rosa. Al crecer y después de formar un vinculo mas fuerte que el de cualquier otro entendieron que el destino que querían juntos no podría cumplirse, o al menos no de la forma que habían imaginado. La princesa que no era mas una niña pequeña, al cumplir cierta edad tuvo que hacerse cargo de su reino y como antiguas reglas lo pedían cuando quisiera formar una familia propia solo podría desposar a alguien de sangre real.

 El niño que se convirtió en uno de los hombres mas fuertes de la guardia y líder de la escolta personal de la Reina como lo había soñado muchas veces antes protegería al amor de su vida hasta su ultimo aliento, con el corazón cada día un poco mas roto al tenerla tan cerca y a la vez  tan lejos pero siempre inmensamente feliz y agradecido por la misma razón.

   — ¡Que! — se quejo George con las manos arriba y saltando fuera de su cama — abuela ese no es una historia de amor, ese no puede ser el final — agacho su cabeza con decepción mientras se comenzaban a escuchar pequeños sollozos
   Y antes de que su abuela pudiera consolarlo Annabeth con alegría salto de a misma manera que su hermano fuera de la cama.
     — Claro que es una historia de amor, es perfecta. Ellos se amaran por siempre estando uno al lado del otro pero sin estar realmente juntos ¿No lo entiendes? — Annie se exaspero tirándose de espaldas a su cama con pequeños brillos en los ojos.
   — Claro que no lo entiendo ¡Soy solo un niño! — grito y siguió llorando el menor por que para su desgracia si había entendido.
La mujer con una sonrisa en el rostro por la ternura que le causaba su nieto se levanto y lo abrazo llevándolo a su cama.
  — Sabes que siempre hay algo que aprender en mis historias ¿cierto? — pregunto una vez que George ya estaba recostado y con las mejillas limpias, el solo asintió — ¿Cual crees que sea la lección en esta historia.
— Dejar que yo escoja la próxima vez — contesto como una opción Annie recibiendo una mirada de reproche de su abuela y ella rió por que su hermano la mirara enojado con los ojos algo hinchados.
— Si en verdad amas a alguien — hablo la mujer dirigiéndose a George — aun si no puedes estar a su lado de la forma en que quisieras serás feliz por que esa persona también lo es.  
Sin decir mas tapo a ambos para que durmieran, dándoles las buenas noche y dejándolos confundidos por el tan particular cuento para dormir.


Poema 
Sin darnos cuenta
Hicimos amigos cuando nisiquiera sabiamos lo que la amistad significa
simplemente lo hicimos
crecemos antes de saber todo lo que crecer implica
simplemente lo hacemos.
Ahora estamos sintiendo
¿Sabes lo que son los sentimientos?
Todo, es la manera en que sabemos que estamos viviendo.


García González Naomi Tamara

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